Después del debate

3 minutos de lectura

Otra vez, relato frente a programa

Interesante ejercicio el debate de RTVE.

El relato

La señora Olona se dedicó a dar un mitin, en fondo y forma. Un mitin populista, sin un solo dato y sin una sola propuesta. Además, repitió varias veces el “VOX, contra todos ustedes”.

Un momento surrealista, por ejemplo, fue cuando dijo que en Andalucía no ocurrían los asaltos de Saint Denis en la final de Champions, porque aquí no se celebran esos eventos. Sería bueno que alguien la recordara amablemente que, en Sevilla, hace menos de un mes, se celebró la final de la Europa League y los disturbios los provocaron una minoría ingleses y alemanes ebrios.

Además, un aparte importante de su discurso (lo calcularía en más del 80%) no hace referencia a Andalucía, sino que hace referencia a cuestiones de competencia estatal y no autonómica.

Incluso, su sonora propuesta de “entrar en San Telmo con una motosierra” choca con lo que ha hecho VOX en Castilla y León, que fue ahorrarse el vino español de después de la investidura con una mano y aumentar los altos cargos en el gobierno y sus gastos con la otra.
Teresa Rodríguez plantó cara al populismo de Olona con populismo desde sus posiciones de izquierda. De la misma manera, mucho discurso, sin un dato y sin una propuesta.

Los programas

Juan Marín fue el que mejor contestó el populismo de Olona, con preguntas incisivas (¿Y usted, qué ha gestionado? o ¿me pareció entender que usted quiere chantajear al Estado?) y con llamadas a la coherencia, seguidas se propuestas como declarar familias numerosas a las de dos hijos, fomentar la FP o bonificar la cuota de autónomos.

Pensándolo fríamente, me hubiera gustado más un debate entre Moreno, Espadas, Marín e Inma Nieto. Entre ellos cuatro sí hubo un intercambio de ideas más enfocado y concreto, sobre sanidad, empleo, economía y políticas sociales.

Ratios en educación, impuestos, conciliación, recursos para sanidad, apoyo a emprendedores, iniciativas para jóvenes, propuestas para familias… Ahí sí se pone bueno el debate. Incluso, uno llega a tener la sensación de que, fuera de cámaras, se podrían llegar a grandes acuerdos.
Lo fácil es votar por el relato victimista o apocalíptico. Cuesta más, como decíamos ayer, votar con la cabeza.

Mañana, hablaremos con más profundidad sobre los programas, a ver si lo conseguimos.

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