Mujeres rurales, un motor imprescindible para el desarrollo del mundo

Desde hace 15 años se conmemora el 15 de octubre el Día Internacional de la Mujer Rural para reconocer el papel de las mujeres rurales y reivindicar la igualdad real.

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Two women pictured close by to a mass

Mi abuela Prudencia fue una mujer rural, nacida en una aldea de la sierra minera de Huelva, que tuvo que emigrar a la gran ciudad para poder labrarse un futuro porque en el pueblo las opciones no eran demasiado halagüeñas. Siempre me fascinó su manera de narrar cómo vivía junto a sus ocho hermanos, las aventuras que corría para llenar el cántaro de agua, sus paseos en burra para traer mercancía del pueblo a la aldea o cómo las mujeres -su madre la primera- eran un pilar fundamental para la salud económica, emocional y social de aquel manojo de familias que vivían en la aldea.

En días como hoy, 15 de octubre, en el que se celebra el Día Internacional de la Mujer Rural, me acuerdo especialmente de sus historias del pueblo porque realmente tienen impacto más allá del ámbito rural. La propia ONU, que estableció esta efemérides hace 15 años, reconoce que la mujer rural es un motor muy importante para el desarrollo del medio rural y más allá, ya que ayudan a mejorar la innovación y el emprendimiento.

El papel que tienen estas mujeres rurales -conectadas directamente a la madre tierra- es primordial, ya que dinamizan las localidades al mismo tiempo que conservan tradiciones de antiguas generaciones, crean proyectos de futuro para reforzar el medio rural y usan de manera más razonable los recursos naturales que favorecen su desarrollo.

A pesar de sus contribuciones esenciales, las mujeres rurales a menudo enfrentan desigualdades y desafíos significativos. La falta de acceso a recursos, la discriminación de género, la violencia y la marginación económica son obstáculos que deben superar en su búsqueda de un mejor futuro para sus familias y comunidades.

Y no, la igualdad en el ámbito rural no existe. Veamos algunas cifras:

En el mundo, menos del 15 por ciento de las personas que poseen tierras agrícolas son mujeres, porque sigue siendo un ámbito en el que prevalece la prioridad del hombre a la hora de gestionar o heredar tierras. Esto provoca en la población rural femenina una menor autonomía, menor seguridad de ingresos e imposibilidad de acceder a créditos que le permitan iniciar un negocio propio.

En el plano educativo, sólo dos de cada diez mujeres rurales más pobres de los países de bajos ingresos completan la educación secundaria superior, lo que implica un impedimento para el empleo, menores ingresos o menor bienestar individual y social.

La tecnología también es uno de los hándicaps que tienen las mujeres rurales, de hecho, la mayor parte de los 3700 millones de personas no conectadas a Internet en el mundo son mujeres y niñas de entornos rurales. De este modo, están más limitadas en la adquisición de nuevas competencias y tienen menos oportunidades económicas.

A todo ello hay que sumar, además, otros hándicaps que tienen los entornos rurales como son la despoblación, la digitalización y la transformación. En este sentido, se hace más necesario que nunca revertir la situación de la despoblación del mundo rural y detectar cuáles son las necesidades de las personas que viven en los pueblos, especialmente de las mujeres y los jóvenes, que son los encargados de fijar la población y garantizar el futuro de los entornos rurales.

Asimismo, es imprescindible incorporar a las mujeres en el mundo de la digitalización del medio rural para una correcta dinamización del territorio, y que sirva como un motor muy importante para impulsar el emprendimiento y reducir los datos de desempleo que hoy en día siguen afectando a numerosas mujeres.

Y, por último, otro de los retos que tiene la mujer rural de hoy es construir la sociedad del medio rural del futuro. Su forma de dirigir, de hacer y de mirar es diferente. Por tanto, uno de los desafíos más importantes es que, desde las instituciones, se aproveche ese talento para que puedan diseñar cómo será el mundo rural del futuro con una mirada femenina.

En este Día Internacional de la Mujer Rural, celebro y reconozco a mi abuela y a todas aquellas mujeres son guardianas de la tierra y la comunidad, y hago un llamamiento al compromiso de trabajar por un mundo donde todas las mujeres, independientemente de su ubicación, tengan la oportunidad de prosperar y florecer.

Feliz Día de la Mujer Rural.

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