Entrevista | Edmundo Bal: “Maquiavelo al lado de Sánchez era un principiante, un niño pequeño”

"No se puede traicionar a toda una nación con tal de mantenerse en el poder. No se puede, es indigno", manifiesta el abogado del Estado y presidente de Nexo en su entrevista con Diario de España.

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Edmundo Bal, presidente de Nexo Plataforma y Abogado del Estado.

Edmundo Bal (Huelva, 1967), regresó hace unos meses a la Abogacía del Estado tras su cese el pasado 17 de agosto por la constitución de las nuevas Cortes Generales tras las elecciones generales del pasado 23-J. Se muestra totalmente indignado con la situación que estamos viviendo en España por la ley de amnistía presentada por el PSOE en el Congreso y que se debatirá este martes.

P. Hace unos días fue elegido presidente de Nexo, ¿cuál será el principal objetivo de su presidencia?

R. Nexo es una asociación que consiste esencialmente en dotar de un instrumento a todas aquellas personas que se han quedado huérfanas como consecuencia de que este espacio político transversal que se encuentra entre la derecha del PP y la izquierda del PSOE, se ha quedado sin ningún tipo de representación. Por eso, desde el primer momento, si bien decidimos constituirnos los 38 fundadores iniciales en asociación, con el objeto de madurar las ideas, adoptar decisiones reflexivas y no decisiones impetuosas, como fue en mi opinión el caso de Macarena Olona, por ejemplo. Esta primera idea ha llevado a la constitución de una serie de grupos de trabajo de un de un éxito indudable, porque hemos conseguido muy poco tiempo y siendo nuevos, un número muy elevado de asociados, más de 500 en este momento. Nos hemos distribuido el trabajo en distintas comisiones para ir elaborando esas ideas transversales, esas ideas que pretenden trascender de las etiquetas tradicionales de la política española de derechas y de izquierdas, que yo creo que en la actualidad se demuestran como absolutamente superadas en primer lugar y sobre todo, como totalmente indeseables en una situación en la que unos levantan muros contra los otros y los otros no ofrecen en serio ningún tipo de oposición constructiva, sino que siguen reprochándose los unos a los otros y rechazando cualquier tipo de acuerdo central, pragmático y moderado que pueda satisfacer los intereses generales.

Lógicamente, nuestra vocación, por lo tanto, es una vocación de participación política y mi función como presidente de Nexo tiene que ser la de conseguir ese deseo de participación política que tienen no solamente los asociados de Nexo, sino también una inmensa mayoría de la población española que ve con horror y con enorme decepción que Alberto Núñez Feijóo no haya llegado a ser el presidente del Gobierno, cosa que todo el mundo daba por supuesto, y mucha gente está lamentándose de la inutilidad de su voto, precisamente porque el miedo a Vox, pues ha llevado a la izquierda abstencionista, a la izquierda que odia a Sánchez, que no le tiene ningún aprecio y sobre todo a sus socios a ir con una pinza en la nariz a votar a Sánchez ante el miedo a Vox.

Tenemos la idea, y yo en particular como un asociado más, en la asamblea de Nexo proponerle a la gente que está asociada a constituir un partido político y presentarnos a las siguientes elecciones, que son las elecciones al Parlamento Europeo.

P. Desde su fundación hace unos meses, Nexo ha defendido no ser “la muleta” ni de la derecha ni de la izquierda, ¿estaríamos ante los principios de Ciudadanos en 2006 con otro nombre y en otras circunstancias? Es decir, esos valores que defendió Cs en sus inicios.

R. Pues no sé muy bien ni siquiera de qué partido me estás hablando, porque ese antiguo partido del que me expulsaron, para nosotros ya no es un referente de nada. Esto es una asociación nueva, es un proyecto nuevo. Y como te he dicho, se trata de un proyecto transversal, un proyecto que va a huir de las etiquetas de “derechas” y de “izquierdas”. Todos los que estamos en esto estamos hartos de que nos llamen “rojos” y “fachas”, de que nos llamen “fascistas” y “comunistas” a la vez, diciendo las mismas cosas de un momento para otro. Queremos soluciones a los problemas y no esa lucha de trincheras y de guerrillas. Por lo tanto, no creemos en aquello en lo que se convirtió aquel otro partido político. No vamos a ser subordinados ni subsidiarios de nadie, ni de un lado ni del otro. Vamos a ser un movimiento con ideas propias. Estas ideas que te estoy transmitiendo no son ideas que haya planteado nunca ningún otro partido en España, se pueden parecer quizás a las ideas que haya planteado alguna otra plataforma en el extranjero, como es el caso de Macron, que ha superado y ha extinguido por completo esa dualidad de derecha e izquierda. Y por lo tanto, ya digo que nuestra idea, nuestro talante, nuestra convicción y nuestro futuro, va a ser algo absolutamente nuevo y genuino que nunca antes se ha visto en la historia reciente democrática de España.

P. ¿Qué ofrece Nexo a los ciudadanos?

R. Básicamente las soluciones a los problemas. Yo el día que me presenté en política, el día 17 de marzo del año 2019, en un discurso que di en Majadahonda, dije una serie de cosas que son las mismas cosas que digo hoy y dije que otra forma de hacer política es posible, que no hay que conformarse con la guerra de bandos, que estamos hartos de los rojos y los fachas y que no podemos seguir hablando en terminología de principios del siglo XIX entre fascistas y comunistas, que las guerras se han superado y que hemos creado una democracia avanzada que está entre las 20 mejores democracias del mundo y que quedan muchas cosas por hacer.

También que hay que reformar la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que establece el principio de un ciudadano un voto sea mentira en España, y eso es el cáncer actual de nuestra democracia con la sobrerrepresentación de los partidos territoriales que luego reclaman privilegios, representando sin embargo, a un número insignificante de personas, como es el caso actual y evidente de Junts per Catalunya, PNV y ERC, que su nivel de apoyo popular es mínimo y sin embargo son los que están chantajeando constantemente al Gobierno de España.

Hay que ofrecer sentido de Estado, hay que ofrecer agenda reformista y hay que ofrecer pactos de Estado, reforma del régimen electoral general, mérito y capacidad en lo público, que las instituciones públicas las gobiernen los mejores. Crédito por lo tanto, de esas instituciones públicas ante la ciudadanía. Afección de los ciudadanos por su sistema democrático institucional.

P. Y sobre la actualidad política, ¿cómo analizaría la situación que estamos viviendo en España?

R. Una situación bochornosa, una situación que da mucha vergüenza, una situación completamente angustiosa. Los juristas lo pasamos peor que nadie porque sabemos lo que es el Estado de Derecho y sabemos qué es lo que se está incumpliendo o qué es lo que está pasando de verdad, como se está dinamitando el sistema institucional básico de la democracia española, cómo se está mediante estos actos ignominioso volviendo a una España de privilegios, a una España en donde al final el hecho de ser político determina que uno no pueda cometer delitos o si comete delitos no sea castigado y lleva a que no se reparta el gasto público de acuerdo con principios de eficiencia, sino simplemente por componendas electorales, porque hay que mantener en definitiva a una persona en el poder.

El referéndum de autodeterminación, en el caso de producirse, lo que harán será apuntalar esta mayoría de la vergüenza, esta mayoría de la humillación contra España.

Edmundo Bal

P. Usted dice que es un ‘lawfare’, ¿por qué?

R. Bueno, yo me dediqué en su momento como jefe del Departamento de Penal y como abogado del Estado, sin más, me dediqué a perseguir a los Pujol –con todos sus temas de corrupción–, fui la persona que persiguió el independentismo, que instruyó la causa penal del Procés, fui la persona que redactó el escrito de acusación que finalmente fue el que venció y el que formó el contenido de la sentencia condenatoria de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, dictada con pleno respeto a los derechos fundamentales y libertades públicas de los enjuiciados. Y por lo tanto, pues no cabe duda alguna que yo puedo ser perfectamente considerado en ese brazo armado de un “gobierno fascista”, “que utilizaba la justicia y las instituciones del Estado para aniquilar adversarios políticos”, no un miembro destacado del Cuerpo de Abogados del Estado que en nombre del Estado se personó para castigar a aquellas personas que habían incumplido la ley penal, habían desobedecido los mandatos del Tribunal Constitucional, se habían gastado el dinero de todos en un referéndum que había sido declarado ilegal y que declararon, aunque solo durante siete segundos, la independencia de una parte del territorio nacional, saltándose a la torera todo el ordenamiento jurídico.

Bueno, yo sería una de esas personas que igual sería llamado a esas comisiones populares de investigación que se tratan de establecer ahora en el Congreso de los Diputados y donde al parecer todos los tendrían que ser juzgados los jueces que en su día dictaron estas sentencias y los funcionarios que no hicimos otra cosa que cumplir con las obligaciones que nos impone el respeto a la Constitución, a las leyes y al Estado de Derecho, dado que nuestra función es cumplir y hacer cumplir la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico, como decimos cuando hacemos nuestro juramento una vez que aprobamos la oposición.

P. Sánchez sugirió en su última entrevista en TVE que los jueces prevaricaban, ¿qué le parece estas declaraciones?

R. Bueno, claro, si uno acepta el discurso de los independentistas, pues esto es lo que los separatistas, los golpistas, dicen. Fueron juzgados sin garantías, por lo tanto fueron juzgados como se debe juzgar en Venezuela, en Cuba, o en Nicaragua, o en Rusia o en China. Países que no son democráticos, que no respetan los derechos fundamentales. Hemos estado hartos en la última legislatura en la que yo he sido diputado de escuchar este discurso de los separatistas, cuando por otra parte, ahora nos encontramos con que Pedro Sánchez sale en la televisión –y Félix Bolaños, que es su mano derecha también lo señala–, dice que efectivamente ha habido lawfare, pues lo que significa precisamente es esto. No es la politización de la justicia o la judicialización de la política, es la utilización espuria de la justicia para apartar de la competición electoral y del protagonismo político a adversarios. Se trata de una técnica dictatorial y esto es lo que el Gobierno de España dice que ha pasado. Esto es lo que el Gobierno de España le compra al relato de los independentistas.

Que si alguien tiene alguna duda, están grabadas en la página web del Congreso de los Diputados las intervenciones Junts y de ERC durante toda la legislatura pasada, diciendo que España era una democracia de segundo nivel y que no se ha respetado los derechos fundamentales en los procesos que se llevaron contra los golpistas. Esto es lo que ahora el Gobierno de España se ve obligado a decir con tal de mantenerse en el poder. Y sinceramente lo digo de corazón, no se puede traicionar a toda una nación con tal de mantenerse en el poder. No se puede, es indigno. Estoy absolutamente seguro que esto el Partido Socialista lo pagará en las siguientes elecciones, porque ya desde luego no va a engañar ni a su propio electorado que fue a votarle con la pinza en la nariz por miedo a Vox.

P. Hay quien dice que el regreso de Puigdemont a España o un posible referéndum podría dinamitar la legislatura, ¿qué piensa que ocurrirá?

R. Hombre, la legislatura de la dinamitará lo contrario. La Legislatura se basa esencialmente en que Sánchez no va a convocar nunca elecciones hasta que no le quede más remedio, va tratar de mantener sus apoyos cueste lo que cueste, va a ceder al chantaje de los nacionalistas, todo lo que haga falta con tal de seguir cuatro años más en la Moncloa. Si le piden el referéndum de autodeterminación, pues primero se hará el remolón, hablarán en en ese centro de control de España que se ha establecido en Ginebra, Suiza –España, controlada desde Suiza, el Gobierno de España controlado desde Suiza–, ahí se pondrá de rodillas delante del relator y pedirá perdón a los separatistas por todo el daño que este Estado “fascista” les ha causado, que es lo que es la amnistía.

No es perdonar, es pedir perdón porque el Estado lo ha hecho mal. Y esto es lo que con toda corrección y exactitud ha dicho Felipe González –que no es ningún facha–. Entonces, Pedro Sánchez tratará de engañarles, como hace con todo el mundo. Una persona sin palabras, sin ética, sin moral. Maquiavelo, a su lado, era un principiante en que aún era un niño pequeño en comparación con Pedro Sánchez.

Y cuando no pueda más y los otros tensen la cuerda y se caiga alguna ley importante en el Congreso porque le falte el apoyo de Junts o el de Podemos, ahora que se les han ido cinco del bloque de la investidura, o no se pongan de acuerdo Bildu con PNV y entonces tenga que hacer un montón de concesiones. El referéndum de autodeterminación, en el caso de producirse, lo que harán será apuntalar esta mayoría de la vergüenza, esta mayoría de la humillación contra España, esta mayoría de los partidos que no velan por el interés general de todos los españoles, que solo reclaman privilegios identitarios, supremacistas, racistas y fascistas, como es el caso de Junts o de todos estos partidos que solamente reclaman privilegios territoriales.

P. Parece que el PSOE tiene distintos verificadores según con quién se siente; uno para ERC y otro para Puigdemont.

R. El PNV le podría pedir otro también. Y Bildu le podría pedir otro. Suiza a lo mejor está demasiado cerca, le podrían pedir uno en Angola, o podría pedir un verificador que controlara el pacto de investidura entre Sumar y el PSOE, por ejemplo, desde La Habana, desde Cuba, donde seguro que están muy a gusto allí sentados hablando de si se cumplen los acuerdos a los que han llegado. Todo es un disparate. Es decir, cómo va a haber un mediador internacional entre españoles, entre España y España; no un país extranjero, no la república independiente e incipiente de Cataluña, escenificando una especie de mediación internacional como la que pudiera haber con Reino Unido por Gibraltar o con Marruecos por el islote de Perejil. ¡Pero qué disparate es ese! ¿Y ahí es donde se van a controlar el cumplimiento de los acuerdos en lugar de controlarlos en el Parlamento de todos, en la representación de la soberanía nacional, que es el Congreso de los Diputados, mediante el control al Gobierno, mediante las Cámaras, el papel que hacéis los periodistas haciendo preguntas incómodas al Gobierno? Pues no, se van a controlar, por supuesto, con discreción, sin que se sepa quienes son los verificadores sin conocer más que solamente que uno especializado en terrorismo, salvadoreño y se va a realizar el control al Gobierno de España de esta forma absolutamente aberrante y completamente ilegítima.

P. Y sobre el CGPJ, el PP ha ironizado que Sánchez es un zorro y no van a poner las ovejas bajo un zorro, mientras que varias asociaciones han pedido la dimisión en bloque del consejo para empujar una renovación.

R. ¿A Cosidó en el PP le llamaban el zorro y por eso se les ha ocurrido esta cosa tan ingeniosa? Esta ocurrencia del zorro y las ovejas se deben estar refiriendo a aquel momento en el que Cosidó en un WhatsApp se jactaba de que mediante un nombramiento iban a tener controlado al Tribunal Supremo desde atrás. Pero hombre, por favor, esto es una hipocresía, es una cosa absolutamente vergonzosa, es una cosa absolutamente repugnante que, como siempre, desde hace 45 años, los partidos políticos defienden una cosa según se encuentra en el gobierno o se encuentran en la oposición. Y Rajoy con mayoría absoluta, no cambio el sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial, ¿qué raro, no? ¿Qué raro, no?

Yo estoy absolutamente convencido de que si Alberto Núñez Feijóo llega haber llegado a la presidencia, no hubiera cambiado el sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial, ni tampoco hubiera cambiado el sistema de elección del Fiscal General del Estado, porque le convendría frente a sus propios casos de corrupción que han sido evidentes a lo largo de la historia y son incesantes porque el PP lleva el gen de la corrupción en su propio ADN, y si no, veamos últimamente el caso de Alberto Casero que daba los contratos en los bares escribiendo los contratos en servilletas de bares que está conformado con una sentencia condenatoria recientemente. Al PP no le conviene que en el Consejo General del Poder Judicial sean los jueces los que elijan a los 12 vocales de extracción judicial y el resto de los ocho vocales sean elegidos entre personas de una autoridad indiscutible que sean ajenas a la lucha partidista. No le conviene en absoluto. Elegirían el Consejo General del Poder Judicial, luego van a elegir a los magistrados del Tribunal Supremo de la Sala Segunda que van a denunciar los casos de corrupción del Partido Popular y del Partido Socialista. Y en este juego llevamos 45 años, y los únicos que hemos planteado esta reforma del sistema del CGPJ, fue en la legislatura pasada mi grupo parlamentario y yo.

No está el PP para dar lecciones a nadie de lo que es poner a los más valiosos en virtud del mérito y la capacidad, sino de la asignación de la extensión política a los mejores al frente de las instituciones del Estado. Pero sí hay asociaciones que lo que pretenden, ya dentro del caos absoluto en el que vive la justicia y del que yo ahora lo veo desde la primera línea porque estoy llevando las casaciones del Tribunal Supremo de la Sala 4.ª, de la Sala de lo Social, y veo como está la Justicia, y nunca en 30 años que soy abogado del Estado, he visto la justicia peor que se encuentra hoy en España. Por tanto, una cosa, la del Partido Popular como la otra, el hecho de que se esté reclamando la dimisión del Consejo me parecen profundamente inaceptables.

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COLUMNISTA

Máster en periodismo internacional y en derecho constitucional. Desde mayo de 2022 ha cubierto la información de Ciudadanos y Vox en la sección política, también ha informado de los acontecimientos globales en la sección internacional. Conduce el podcast ‘Esfera Internacional’ de Diario de España. Actualmente escribe la columna 'El Ciudadano' cada domingo.

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