Que nunca se nos olvide

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¿Ha llegado nuestro ‘salvador’? Sánchez se ha echado a la calle en su primer acto tras el inicio del curso político. En sus primeras apariciones, su intención es «acercarse» más a los «ciudadanos» y que el PP se «acerque» a las «élites económicas».

No es casualidad, que este sea el año preelectoral, lo que significa, que para ciertas personas, o mejor dicho, ciertos partidos, su propaganda populista no finalizó tras las elecciones de noviembre de 2019.

El discurso de Sánchez, que para algunos puede ser «conmovedor», en un análisis político, lo podríamos llamar falso, mentiroso, populista y propagandista.

Sánchez nunca ha estado ni va a estar con los ciudadanos, principalmente, porque siempre se ha acercado más a quienes no creen en la democracia, en este caso, a Bildu y los golpistas.

No se nos puede olvidar, que a pesar de que Sánchez quiera unirse de una forma indirecta al PP, anunciando que apoyaría en tal caso el 155, el presidente del Gobierno está buscando la fórmula para realizar junto con la Generalitat un nuevo referéndum de independencia, tal y como anuncio Aragonès a principio de semana en un acto político en Francia.

Sánchez quiere mantenerse cuatro días más en Moncloa, eso está claro, pero para poder conseguirlo y tener un puñado de votos en el Congreso, prefiere unirse con los partidos que desde un primer momento, ni si quiera creen en la unidad de España ni en el Estado de derecho, y prefieren imponer sus normas y medidas populistas y sectarias.

La mayor infamia con la que se cerró el último mes del ciclo político, fue la mesa del diálogo, o como prefiero llamarla, la mesa del sometimiento: unos chantajean y los otros acceden, pero este mes de septiembre se ha iniciado con algo que en un Estado democrático, no se hubiera permitido, el acto en Navarra del ‘Ospa Eguna’. Y lo mejor de todo, es que únicamente Ciudadanos con Inés Arrimadas, Edmundo Bal, Carlos Carrizosa, Carlos Pérez-Nievas, Miguel Gutiérrez y otros militantes de la formación, acudieran junto al gran Fernando Savater para homenajear y apoyar no solo a la Guardia Civil, también a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a los que Sánchez insulta continuamente.

Otras de las mayores infamias con las que hemos iniciado este mes de septiembre, es con el acercamiento de los asesinos y terroristas ‘Txapote’ y ‘Parot’ al País Vasco, una comunidad autónoma que tiene competencias -atribuidas por el Gobierno de España- sobre las cárceles, lo que tampoco es casualidad que cada vez haya más etarras en la comunidad. Ambos, y lo digo alto y claro, son terroristas con muertes de niños a sus espaldas.

Por otro lado, que nunca se nos olvide, que Sánchez prometió en la campaña electoral de noviembre de 2019, que traería a Puigdemont -algo que ni ha ocurrido ni previsiblemente ocurra-. Pero si a todo eso, le unimos el indulto a los golpistas, a los organizadores del golpe de Estado de 2017 y que fracturaron una sociedad entera como es la catalana, es de vergüenza.

«España nos roba», «España asesina», «Estado opresor», quema de banderas, balas en imágenes del Rey y actos públicos con esos lazos sectarios. Son cosas que Sánchez permite, y que se unen al cese de Edmundo Bal como jefe de la Abogacía del Estado en la causa del ‘procès‘; el de la presidenta del Tribunal de Cuentas, Margarita Mariscal de Gante; el coronel Pérez de los Cobos; y recientemente, el de la directora del CNI, Paz Esteban; unos auténticos servidores públicos que luchan por nuestro país, pero que les molestan a estos sinvergüenzas.

Más grave aún me parece el insulto que Sánchez hizo a los Policías Nacionales y Guardias Civiles que fueron enviados por el Gobierno de Mariano Rajoy. Con el término de «piolines», los describió, aunque no hace referencia a todo lo que tienen que pasar, como los gravísimos insultos que hacen los profesores a sus hijos, cuando los llaman «salvajes».

Y por último, que nunca se nos olvide, que esos socios con los que pacta Sánchez, son terroristas condenados por sentencia firme (en cuyo partido hay un total de 27 condenados por estos hechos gravísimos) y separatistas que dieron un golpe de Estado (que espían a los niños en los patios de los colegios para ver en qué lengua hablan, que robaron datos de los catalanes en el referéndum ilegal y que insulta y agrede a los que no son como ellos).

Así que, para los españoles, Bildu serán siendo unos auténticos hijos de ETA y los golpistas unos auténticos populistas sectarios.

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