Nadie se acuerda de los hombres de cierta edad

"Así que muy bien por Bolaños. No se había visto tanto poder concentrado desde el Conde Duque de Olivares. Merecería una vicepresidencia".

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Menos mal que Félix Bolaños se encarga él solito de tres ministerios: Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, que si no tendríamos 24 ministerios. Aunque 22 ya es un buen número, la verdad. Los que seáis, como quien esto escribe, un poco viejunos seguro que os acordaréis de aquel sketch del “Un, dos, tres” en el que el dúo Sacapuntas, para decir que algo ocurría un montón de veces, decía que había pasado ese número exacto de veces: veintidós (ya es casualidad). Así que muy bien por Bolaños. No se había visto tanto poder concentrado desde el Conde Duque de Olivares. Merecería una vicepresidencia. Aunque quizá, con tanto acaparamiento de funciones, se resienta un poco el principio de división de poderes, pero tampoco hay que ponerse tiquismiquis.

Bueno, lo que yo quería contar (ya me estaba yendo por las ramas) es que en el gobierno actual de Pedro Sánchez continúa el Ministerio de Igualdad (no hace falta especificar de qué igualdad se trata: hoy por hoy no hay ninguna más importante) y se crea un nuevo ministerio: Juventud e Infancia. El “Ministerio de señores mayores” ni existe ni se le espera. Los señores mayores se quedan sin ningún ministerio que les dé cobijo. Incluso los amigos de Pedro Sánchez de 40 y 50 años quedan desamparados, pero que no se preocupen demasiado: tarde o temprano seguro que encontrarán algún puestecillo en un organismo público.

Y no se crea nadie que lo anterior es casualidad. Ahí va otro ejemplo. Se nos vendió que la reciente modificación de la Constitución consistiría en un mero cambio palabras: “disminuido” por “persona con discapacidad”. (A mí, la verdad, me parecen términos bastante similares, pero, evidentemente, si el colectivo afectado ha afirmado que con el nuevo término se sienten mejor, es lógico que tal cambio se produzca. Sería inhumano no hacerlo. Otra cosa es que uno sospeche que, dentro de diez o veinte años, el nuevo vocablo habrá adquirido también connotaciones negativas y será necesario efectuar un nuevo cambio). Bueno, pues resulta que la reciente modificación constitucional no consistía en un mero cambio terminológico, como creíamos, sino que ha variado el texto íntegro del artículo 49.

Entre otras cosas, ahora se afirma: “Se atenderán particularmente las necesidades específicas de las mujeres y los menores con discapacidad”. Nuevamente de los hombres de mediana edad no se acuerda nadie. Nos hemos quedado otra vez a la intemperie. ¿Se podría llamar a esto bullying legal?

“Nos hemos quedado otra vez a la intemperie. ¿Se podría llamar a esto bullying legal?”

En cualquier caso, siempre hay una forma positiva de ver las cosas. En este caso, dos. Por una parte, con las nuevas concepciones subjetivas y fluidas del género, a los señores siempre nos quedará la posibilidad de decir que nos sentimos mujeres, en caso de que la cosa se vaya poniendo fea, de color hormiga.

Y, por otra parte, como la juventud se va alargando cada vez más, como ahora todo el mundo se halla haciendo cola para ser Peter Pan, y como resulta que los cincuenta son los nuevos veinte (poco más o menos), se puede decir que la tercera edad ya ha desaparecido y la segunda edad está a punto de desaparecer, por lo que supongo que muchos señores, si le echamos un poco de jeta, podremos ponernos bajo el manto protector del nuevo Ministerio de Juventud e Infancia (espero estar todavía a tiempo).

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