VIDEOANÁLISIS | La extrema derecha, más que una amenaza, es una realidad en Italia y en alza en Europa

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La alianza entre Meloni (FdI), el soberanista Matteo Salvini (Liga) y el conservador Silvio Berlusconi (FI) ha logrado cerca de un 43 % de los votos, por lo que tendrá mayoría absoluta tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, y se queda muy cerca de copar los dos tercios del Parlamento, lo que le permitiría cambiar la Constitución sin necesidad de consenso.

La coalición derechista sumará unos 240 escaños en la Cámara de Diputados, según las proyecciones de RAI, la televisión pública italiana, muy por encima de los 200 necesarios para lograr la mayoría. Lejos quedan los 90 asientos de la coalición de la izquierda y los 40-50 de los populistas del Movimiento 5 Estrellas. La derecha también tendrá mayoría en el Senado.

La gran triunfadora es Giorgia Meloni, la líder de los Hermanos de Italia, que ha logrado el 26% de los votos, multiplicando por seis sus apoyos de hace cuatro años (4%) y sumando más de la mitad de la fuerza de su coalición. Por detrás, los socialdemócratas de Enrico Letta han conseguido el 19% de apoyo y los populistas del Movimiento Cinco Estrellas, el 15%.

De hecho, hay que destacar que buena parte del apoyo electoral obtenido por Meloni viene directamente del desplome de sus aliados de derecha –Liga y Forza Italia–. En el conjunto, la derecha italiana obtiene alrededor del 46 % de las preferencias, en línea con convocatorias electorales anteriores. La fragmentación de la izquierda y el sistema electoral que prima a las coaliciones explica en buena medida la mayoría parlamentaria que ha obtenido la suma de los tres partidos: Hermanos de Italia, Liga, y Forza Italia.

Lo cierto es que, considerada en su conjunto, las fuerzas que han obtenido una mayoría clara en las urnas, más que una coalición de centro-derecha (como se presenta formalmente en su programa oficial) tienen todas las características del populismo radical de derecha: fuertes componentes antielitistas, discursos euroescépticos, políticas discriminatorias contra determinados grupos, y en cierto modo un posicionamiento crítico con el funcionamiento de las democracias liberales. Son características muy similares a las de la mayoría de las fuerzas políticas populistas de derecha que han dado grandes pasos en Europa, desde la reelección de Orban en Hungría hasta la reciente hazaña de los Demócratas de Suecia (más del 20%, el segundo partido del país ) o también el 15,2% de los votos obtenidos por VOX en España en 2019.

La extrema derecha, más que una amenaza, es una realidad consolidada en Italia y al alza en Europa. En la década de 1990, Berlusconi fue el primero en demonizar a los herederos del fascismo al abrirles las puertas del gobierno. Ahora se están cosechando las consecuencias: no solo una erosión gradual de los derechos civiles, sino una sociedad más tolerante con el discurso de odio, la xenofobia y las formas de autoritarismo.

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