Un análisis geoestratégico de Ucrania II

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Hace un par de meses se analizaba la situación sobre Ucrania, centrándonos sobre todo en las opciones que tendría en caso de lanzar una nueva ofensiva una vez recuperado Jersón. Esta nueva ofensiva no se produce, sino que aparece una especie de contra-ofensiva rusa, de éxito relativo y escaso. ¿Por qué digo esto? Analicemos:

Lo primero que quiero exponer, es que mucha gente (analistas incluidos) perciben el cómo va la guerra señalando los km conquistados… y esto es un error en el que no deben ustedes caer.

Si la conquista territorial fuera la expresión clara de quién va ganando la guerra, los EEUU hubieran triunfado masivamente en Vietnam, Irak o Afganistán, los nazis en Europa y en la URSS, y Napoleón en España y Rusia. Como bien sabrán, en realidad esto no ocurrió en ninguno de los casos antes mencionados, ¿saben por qué? Porque en una guerra no gana el que más terreno conquista, sino que hay otros factores a tener en cuenta, y a mayores, el territorial en muchos casos es el menos importante.

Permítanme citarles las consideraciones a tener en cuenta en una guerra:

1- La económica. El summun de la guerra. La primera norma de todo conflicto es tan simple como esto: cuesta dinero. Si no eres capaz de mantenerla, la perderás.

2- Los RRHH. También conocido como “soldadesca”. Hablamos de la capacidad que tienen los contendientes de movilizar fuerzas a su favor, ya sean propias o externas (como mercenarios o voluntarios internacionales). Puedes tener todo el armamento del mundo, y las arcas llenas, que si no tienes a nadie que luche tu guerra tienes muy pocas opciones.

3- La tecnología y el armamento. El mejor ejemplo de esto la tenemos en nuestra propia historia: cómo los españoles pudieron someter a sus enemigos en la conquista de América, donde sus avances armamentístico supusieron una gran ventaja en muchas situaciones. También fue un factor clave para que los soldados alemanes pasaran entre los soviéticos como un cuchillo entre la mantequilla en la Segunda Guerra Mundial.

4- El territorial. El último y menos importante. Considerado incluso no como un factor, sino como la consecuencia lógica y simple: a mayor ventaja en la guerra, más territorio puedes arrebatar (aunque no siempre es así).

Dicho todo esto, voy a recordar que ya predije en mi anterior análisis que, dejando la propaganda de lado, las noticias no eran todo lo buenas para Ucrania como nos estaban haciendo ver. La recuperación de territorio se estaba debiendo más a una política (encima, acertada) por parte de Rusia de abandonar las zonas no defendibles, que permitían un menor desgaste de su armamento y soldadesca. Para más Inri, veíamos con cierta preocupación cómo el mando ucraniano asistía de forma pasiva a esta retirada, demostrando no tener una capacidad táctica para hacer sufrir a los rusos en ella, cosa que sí que consiguieron en la primera desbandada de Rusia en suelo ucraniano.

Esto ha hecho que, desde el momento en que Rusia ha dicho “hasta aquí, ya no nos retiramos más”, las tropas UKR no han sido capaces de lanzar nada más que ciertas ofensivas simbólicas, estancando por completo el frente. Y no solo eso, sino que parece que ahora es Rusia quien ha tomado la iniciativa, y está lanzando pequeñas contraofensivas por todo el frente, destacando en Bajmut. Y, ¿esto es malo? Pues no necesariamente. En toda guerra, hay un momento para el ataque, y otro para la defensa. La cuestión es si cumples tus objetivos estratégicos en ambas situaciones. Analicemos, por tanto, como va la defensa UKR.

Lo primero: hemos asistido con perplejidad a la decisión del mando UKR de no abandonar Bajmut. Y digo con perplejidad, porque cuando estás a la defensiva, tu prioridad es buscar posiciones que te sirvan para desgastar recursos al enemigo, y preparar tu propia contraofensiva. Esto, señores lectores, es como cuando un banco te dice que te da un interés del 3% por tus ahorros (ejercicio teórico, no contando inflación): sí, parece que ganas dinero, pero en realidad lo estás perdiendo si el banco de al lado te ofrece un 5%. Esto es lo que se conoce como el coste de oportunidad, y también se aplica a la guerra. Según diversos medios, en Bajmut Rusia está perdiendo entre 1000 y 1500 soldados al día, y Ucrania unos 500. Si la resistencia en Bajmut permite al ejército UKR tener perdidas de 1 a 3 sobre el ejército RU, puede parecer una buena noticia… a menos de que tengas una posición defensiva fuera de la ciudad, sin que te estén flanqueando, y en la que obligues a tu enemigo a enfrentarte en campo abierto estando tú en una posición atrincherada. En este caso, las pérdidas pueden ser de 1 a 10 favorablemente a ti, o incluso puedes tender emboscadas y trampas en las que causes serios daños al enemigo sin sufrir bajas propias, como se ha demostrado en otros frentes.

La pregunta, llegados a este punto, es simple: ¿existe esa posición defensiva?

Si existe, está claro que el mando UKR está cometiendo el mismo error que el mando RU al inicio de la guerra: tomar decisiones políticas, vendibles en los medios a corto plazo, pero que a largo plazo son tácticamente nefastas (en este caso, no ceder Bajmut).

Si, por contra, esta posición no existe, eso significa que esa mala decisión política, y no táctica, ya ha sido tomada con anterioridad: entrando en terreno controlado por el enemigo, y avanzando sin tomar el control, volviéndote completamente vulnerable a un contraataque.

Sea como sea, aquí está claro que el mando UKR ha cometido un fallo terrible.

A esto le podemos sumar, que en este combate por Bajmut, Ucrania ha quemado a las que podríamos llamar sus “tropas de élite”, esto son: las tropas ucranianas que han estado en países extranjeros entrenando con ejércitos de la OTAN, y que se desempeñan en combate mucho mejor que el resto de regimientos, los cuales están compuestos por tropas poco mejores que una milicia.

Por todo esto queda patente que Ucrania, en Bajmut, está haciendo una especie de mix raro entre el tonto y el ridículo.

Ahora bien, no desesperen: para los pro-europeos defensores de las democracias liberales llegan las buenas noticias.

Si hace dos meses ya anuncié que en la reconquista UKR no se apreciaban buenas noticias a largo plazo para Ucrania (y acerté por lo anteriormente mencionado), ahora me atrevo a decir que, viendo como se está desempeñando Rusia al tomar la iniciativa, las noticias a largo plazo van a ser malas para ella. Lo primero, porque si bien es cierto que han tomado las riendas, estamos asistiendo a espectáculos lamentables donde se pierden centenares o miles de vidas y decenas de vehículos para avanzar unos kilómetros, mientras que además, supuestamente, RU está manteniendo la superioridad aérea y artillera. Sinceramente… los datos no se explican. Se hace fuerte el dicho de “Rusia miente siempre, y en todo”.

Con respecto a las fuerzas que RU está comprometiendo en Bajmut, no está en una situación mejor que la UKR. No solo hay Wagner operando en la zona, sino también fuerzas regulares y de élite, que están sufriendo pérdidas ante la necesidad del mando ruso de lograr avances.

Sin ir más lejos, hay reportes de que un grupo de operaciones especiales rusas cruzaron el río por la noche, e intentaron establecerse en los edificios altos creando una cabeza de puente para la llegada de fuerzas rusas a la zona. Esta operación supuestamente ha fracasado, porque los francotiradores UKR han dado buena cuenta de este grupo de OE rusa. Y recordemos que RU no anda sobrada de este tipo de fuerzas, pues las más simbólicas que tenía antes de la guerra, los famosos Spetsnaz, demostraron ser más propaganda que efectivos, y han sido diezmados durante el conflicto.

Siguiendo el frente, y con todas las cadenas enviando noticias sobre Bajmut, nuestra gente sobre el terreno nos informa de una auténtica carnicería que están viviendo los rusos en Vuhledar. Decenas de vehículos destruidos en una sola batalla, intentando avanzar entre minas y proyectiles de artillería.

Se calcula que los tanques destruidos de RU en la guerra ya supera el millar, a lo que habría que añadir otro centenar de abandonados, y otro medio millar como capturado. En total, se habla de unos casi 1800 tanques de los que RU ha dejado de disponer, de los 3300 que tiene operativos de forma real (sobre los 9000 que tendría en la reserva, como poco, los pongo en duda).

Según el Financial Times, antes de la guerra un batallón ruso estaría compuesto por 10 tanques, 33 blindados, 12 unidades de artillería, 12 baterías antiaéreas y 800 soldados.

Sin embargo, en la actualidad las bajas de carros están siendo tan elevadas, que el mando RU ha tenido que tomar la decisión de modificar este formato, por lo que ahora sus batallones estarían compuestos por 3 tanques, 12 blindados de transporte de tropas, unos 100 soldados y 20 unidades de artillería. Y, ¿cuál es el objetivo de este cambio? Pues priorizar a la infantería, relegando a los carros a posiciones de apoyo de fuego más atrasadas, en un intento desesperado por reducir las pérdidas de los mismos. Aunque claro, como podrán estar imaginando, esto implica asumir mayores pérdidas para la infantería.

Entonces, esto ¿es una buena estrategia? Bueno, es cierto que se va a ganar en versatilidad, ya que estos pequeños grupos de asalto son más flexibles que los anteriores batallones. Sin embargo, ¿recuerdan los factores a tener en cuenta que les explicaba al principio de este análisis? ¿el segundo de los mismos? Exactamente: la soldadesca.

Y es que si bien Rusia necesita que la sangría de carros se reduzca, también ha demostrado su incapacidad para reponer a sus RRHH en la guerra, teniendo que tirar de combatientes externos y mercenarios reclutados entre las minorías étnicas, o, incluso, coaccionados en cárceles para alistarse. De esta forma, han conseguido ir salvando la situación, lo que no significa que esto pueda ser alargado en el tiempo.

Por todo esto (y aquí viene cuando un servidor se moja) podemos asumir que, cuando Ucrania consiga reunir la fuerza suficiente y haya desgastado también a las fuerzas rusas lo necesario, reduciendo su propio desgaste (esto es, si deja de tomar decisiones tácticamente nefastas, como la de Bajmut), podrá lanzar una contraofensiva que difícilmente sea parada por Rusia. Una Rusia no agotada, pero que está viendo mermar sus recursos (hay previsión de una contracción del 10% del PIB ruso entre 2022 y 2023), que no para de ver como sus reservas de RRHH y armamento se reducen drásticamente, y como el apoyo a la guerra cuenta con menos simpatía (aunque aún es fuerte).

Sea como sea, tendremos que estar atentos, pues un nuevo cambio en la iniciativa de la guerra puede estar relativamente cercano. Estoy convencido de que avecinan noticias.

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