Macron necesita encontrar alianzas para evitar el estancamiento tras el revés en las elecciones legislativas de Francia

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Francia atraviesa una nueva y complicada época política. Tras el golpe de haber perdido la mayoría absoluta en las pasadas elecciones legislativas, el presidente galo, Emmanuel Macron, deberá buscar alianzas para formar mayorías a fin de poder llevar a cabo su proyecto para Francia. Así lo constató anoche en su esperado discurso a la nación, en el que afianzó la idea de que el futuro de la gobernabilidad de Francia pasa, o bien por llegar a un acuerdo de coalición, o bien por encontrar mayorías de ideas con las que aprobar cada ley presentada. La realidad es que no hay una mayoría clara, ningún partido tiene fuerza suficiente por sí solo y las tres fuerzas políticas principales se neutralizan mutuamente, dando lugar a una nueva configuración de la Asamblea Nacional sin precedentes.

Con la intención de llegar un acuerdo con las distintas fuerzas políticas, Macron inició una ronda de conversaciones a principios de semana para lograr un gobierno de coalición.  Aunque el presidente no se da por vencido, esta ronda de contactos no fue fructífera para evitar un punto muerto institucional, por lo que la idea del gobierno de unidad nacional queda aparentemente descartada. La segunda opción del presidente es construir, por cada texto presentado, “mayorías de ideas” que reúnan a diputados que, sea cual sea su filiación política, puedan tender puentes en un programa de acción. En cualquier caso, Macron dejó claro que los pactos deberán ir en consonancia con su proyecto presidencial, con el que ganó las elecciones en abril.

Asimismo, Macron fijó cuatro prioridades sobre las que trabajar: el poder adquisitivo, el empleo, la ecología y la sanidad, y estableció límites en los que no estaba dispuesto a ceder: no se aumentarán los impuestos ni la deuda para financiar dichas reformas. Pero es flexible en el método para llevar a cabo su proyecto, que pone a disposición de la oposición, y es por eso que el presidente todavía no entierra todavía la idea de una coalición.

Con ahora 245 diputados en el hemiciclo, y quedando la mayoría absoluta fijada en 289, a la coalición presidencial, Ensemble!, le faltan 44 escaños para poder llevar a cabo las reformas que tenía previsto iniciar en los próximos meses, como la de las pensiones o el proyecto de ley sobre el poder adquisitivo. Por el contrario, la oposición ha salido reforzada en estas elecciones: la coalición de izquierdas NUPES (Nueva Unión Popular, Ecológica y Social), logra 131 diputados, frente a los 72 que tenía hace cinco años la izquierda en su conjunto, y Rassemblement National pasa de 8 a 89 diputados.

La abstención fue del 53,7%, cinco puntos menos que en la segunda vuelta de 2017, aunque medio punto más que en la primera vuelta, que tuvo lugar el domingo pasado. En su discurso a la nación, el presidente aseguró tomar nota de las fracturas del país y de las preocupaciones del electorado.

La nueva composición política de Francia contrasta con el anterior quinquenio en el que, con una mayoría absoluta de 350 escaños, el partido de Macron había podido gobernar con tranquilidad y la Asamblea Nacional se limitaba, en la mayoría de los casos, a dar el visto bueno a las iniciativas de un presidente que concentraba todos los poderes. Pero el electorado le envía un nuevo mensaje a Macron: ya no podrá gobernar solo y su programa de reformas queda en suspense, sin tener asegurado ningún tipo de apoyo para aplicarlo.

Bien es cierto que Ensemble! Podría alcanzar la mayoría absoluta con una alianza con Les Républicains (LR), partido de derecha moderada que obtuvo 64 diputados en estas legislativas, pero su presidente, Christian Jacob, afirmó el pasado domingo que ellos seguirían en la oposición y han descartado formar una coalición o acordar un pacto de cooperación con Macron. El Jefe de Estado, por lo tanto, llamó al conjunto de los partidos franceses a aclarar la parte de responsabilidad que están dispuestos a asumir para “construir compromisos” junto a la mayoría presidencial.

Jean-Luc Mélenchon, líder de la coalición NUPES, el cual no se da por vencido y no renuncia a su ambición de dirigir el Gobierno, consideró que el discurso de Macron “agrava la confusión de la situación” y mantiene con firmeza que la Primera Ministra, Elisabeth Borne, debe comparecer ante la Asamblea Nacional y buscar la confianza de los diputados y que, si no la tiene, “debe renunciar”. En ese sentido, Mélenchon tiene previsto presentar una moción de censura contra el Gobierno de Macron el próximo 5 de julio. Ese mismo día, Elisabeth Borne debe hacer una declaración de política general frente al resto de los diputados y presentar las orientaciones políticas del Gobierno y, posteriormente, aunque no es constitucionalmente obligatorio, podría pedir a la Asamblea Nacional un voto de confianza.

El objetivo de NUPES con la moción de censura es activar este mecanismo antes de que se constituya la nueva Asamblea Nacional y desalojar así a la primera ministra, Elisabeth Borne. Puede preverse el apoyo de los grupos parlamentarios que conforman los partidos que componen NUPES: La Francia Insumisa (72 escaños), el Partido Socialista (26 escaños), los ecologistas de EELV (23 escaños) y el Partido Comunista Francés (12 escaños), pero, en suma, estarían lejos de llegar a los 289 votos que se necesitan para que prospere la moción.

Aunque la moción no tiene muchas posibilidades de triunfar, sería técnicamente posible si se uniesen todas las fuerzas de la oposición para obtener 289 votos, y podría llevar así al derrocamiento del Gobierno. Así pues, es otro factor que evidencia la complicada situación política a la que se enfrenta Francia y la dificultad para gobernar que deberá gestionar Macron, ahora en un Parlamento más fragmentado en el que está forzado a buscar aliados para evitar un estancamiento del país que preside.

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